Cruz Peregrina

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Luego de seis meses de peregrinación, La Cruz Lewe cumplió su misión: llegó a 24 de los 32 departamentos del país y fue alzada en la JMJ Rio 2013 como un estandarte de luz y amor para el mundo. Ahora que lo escribo, parece que hubiese sido una misión simple y que se dio por natura pero cuando recuerdo cada uno de los días de este peregrina me doy cuenta que esta idea fue un completo acto de fe.

Con Fe todo se puede

Pasamos, como es natural, por infinitos estados en nuestra mente y en nuestro corazón desde que esta idea surgió. Parecía que lo que nos habíamos ideado era imposible de cumplir. Nos preguntábamos ¿cómo la construimos? ¿Cómo la transportamos? ¿Cómo la llevamos a Río?

Discutimos por infinidad de cosas: que la Cruz era muy pesada, que los maderos muy largos, que el transporte era muy costoso, que era algo engorroso y a la vez delicado mandarla, que estábamos cansados, que se perdió, que volvió a aparecer, que la flota se retrasó… Y aun con todo eso vimos como la Cruz viajó por Colombia y entró y salió de Brasil sin problema.  ¡Sin lugar a dudas fuimos testigos de que el Cielo abre las puertas y derrumba los muros cuando los corazones trabajan por amor!

Para el Cielo jamás hay imposibles si el hombre se compromete.

Juntos, tanto los Lewe como los que quisieron sumarse a esta misión por amor a Dios, demostramos que con amor y con fe todo se puede.  Y aunque por momentos nuestra voluntad se quebrantó, jamás se doblegó. Como la Cruz, nosotros vivimos una transformación.

El principio

Al principio, eran solo maderos pero luego con el pasar de los días, el madero inerte, humilde y sencillo, cobró vida y empezó a palpitar con fuerza propia. La Cruz Peregrina se fue transformando a punta de contagiarse del amor, la alegría y las bendiciones de Dios.

En cada regional, la Cruz fue recibida con amor, con entrega, con devoción. ¡No se sabía cual la añoraba más! Estoy segura de que Jesús, enamorado de sus jóvenes, se recostó sobre ella más de una vez para renovar allí el sacrificio perpetuo en las diferentes misas que celebramos.

Pasamos de tener un madero razo a un grafiti andante… pero un grafiti que palpitaba de amor.

En Rio

Luego vino lo interesante: el peregrinar en Rio. Si hubiéramos sabido todo lo que allí iba a pasar, probablemente habríamos ido o muy confiados… ¡o no habríamos ido! Las condiciones fueron difíciles, como les hemos ya contado, pero de no ser así creo hoy que la tarea no habría dado fruto. Sólo la pobreza, sólo la humildad de corazón y una fe decidida, aunque a veces sea tentada, podía lograr lo que logró.

Estamos seguros de que la luz que salía de la Cruz Peregrina tocó al Santo Padre, así como también tocó a millones de jóvenes que con ternura y devoción la firmaron y besaron.

¡Nuestra Cruz Peregrina se hizo internacional!

La Cruz volvió a Colombia recargada y muy pesada. Y no, no es porque tenga más madera sino porque la cantidad de amor, de conversión y de bendiciones que hay en ella. ¡Un peso que vale la pena infinitas veces cargar!

Gracias

Por esto, queremos darles a todos las gracias por lo que hicieron. ¡Gracias a los que la cargaron, gracias a los que la llevaron, gracias a los que organizaron los eventos, escribieron noticias, hicieron publicidad! ¡Gracias a los que dieron dinero, ideas, amor, apoyo, soluciones y ánimo cuando todo parecía oscuro!

¡Gracias a todos porque juntos demostramos que un pequeño grupo de hombres y mujeres, de niños y de niñas, con un nombre insignificante para el mundo, han logrado algo gigante al Cielo!

Cuando se desanimen y crean que no puede hacer más, cuando vean las cosas oscuras y no tengan motivos para continuar recuerden lo que hemos logrado. Piensen que juntos, unidos, trabajando en pos de lo mismo, podemos lograr grandes cosas… sólo es que nos decidamos a hacerlo.

Cuando se apodere de nosotros el malestar y el cansancio, cuando se apodere de nosotros el “no puedo”, cuando se apodere de nosotros la pereza y la desidia espiritual, recordemos que ¡sí se puede! ¡Que amar es poder! ¡Gracias a todos nuevamente!

La Cruz espera por tí

Hoy, la Cruz Peregrina es antorcha, es fuerza, es vida. La Cruz que reposa en la caja viajera  tiene luz propia y especial. Es un estandarte, un escudo, una bandera que se fue haciendo inmensa cada vez que con amor era recibida en cada región, cada vez que era parte de una Eucaristía o un Viacrucis, cada vez que recibía una firma nueva. Todos los que la firmaron, firmaron con amor y con devoción. El amor en el madero, unido al amor Divino, le dio la vida a la Cruz inerte. Hoy no tenemos un Madero pobre, hoy tenemos un Milagro que palpita.

Y aunque la Cruz Peregrina ha regresado a Colombia… su misión no termina. Queremos que este tesoro siga viajando por todo el país recorriendo barrios, familias, iglesias, grupos de oración, grupos de jóvenes.

¡Queremos que esta Cruz siga siendo peregrina y viajera! Así que no dudes en escribirnos y contactarnos…¡la Cruz espera por ti!

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